Para nosotras, una marca de lujo que no transforma nada a su paso no es lujo: es solo un producto caro. Por eso, antes de pensar en un par de zapatos, pensamos en lo que ese par podía dejar a su alrededor. Cada compra pone en movimiento un círculo de tres: la mujer que lo lleva, el artesano que lo creó y la comunidad que lo inspiró. Tu par viaja de vuelta al taller en forma de reconocimiento para el maestro que lo hizo, y llega a una escuela de la región en forma de oportunidad para un estudiante que lo necesita.
Lo llamamos Un Paso, Mil Futuros. Es nuestro programa social y, en muchos sentidos, también es nuestra razón de existir.